De esta entrada somos varios los autores: Natalia Vidal Blanch, María González Amarillo, Daniel Lobo Ojeda y un servidor.

Uno de los ejercicios más refrescantes que nos han solicitado en la universidad ha sido el de buscar y elaborar una campaña de contrapublicidad. Antes de esta actividad tuvimos que realizar otra conjuntamente, que consistió en elaborar una nueva categoría de los Premios Sombra. La categoría que creamos fue ‘Baba de caracol’ cuyas bases son las siguientes:

En una sociedad caracterizada por la fiebre consumista, la superficialidad y el culto al cuerpo, el premio “Baba de Caracol” va destinado a aquellos anuncios publicitarios lacerantes que se atribuyen propiedades y atributos a sí mismos que en realidad no existen, sino que fomentan, a través de promesas ficticias tales como “la juventud eterna”, la obsesión por cambiarse a sí mismo y gozar de una buena imagen física para ser aceptado por los demás.

Por tanto, este premio se otorgaría a todos esos productos que, engañosamente y aprovechándose de la ingenuidad y/o desesperación de los consumidores, les incitan a adquirirlos empleando formas e imágenes crueles para hacer temblar su autoestima.

Ver los finalistas del premio ‘Baba de caracol’ y la contrapublicidad del ganador…

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