"Balada triste de trompeta"
“Balada triste de trompeta”

Nada más terminar de ver la película salí del cine bastante asqueado con la última película de Alex de la Iglesia. Había leído varias cosas sobre ella, visto los tráileres, comentado con algunos amigos cinéfilos y tenía cierta idea previa creada sobre esta “Balada triste de trompeta”. Los sentimientos acerca de si me había gustado o no eran contradictorios. Por un lado me recordaba a mí mismo hace ya algunos años cuando acababa de ver “El día de la Bestia” (Alex de la Iglesia, 1995) y cierto aroma a ella respiraba. Por otro lado también venían a mi mente algunas cintas de asesinos que se vuelven locos y van disfrazados, especialmente a “Killing Zoe” (Roger Avary, 1994) o “Santa Sangre” (Alejandro Jodorowsky, 1989) por ambientarse también en el mundo del circo pero bajo el prisma especial del autor.  Y, como muchos otros, el tufillo a Tarantino también se respiraba al ver las imágenes. Sobre todo en esos homenajes a sus propia filmografía y a ciertos grados de violencia gratuita que tanto he paleado en las cintas del director americano. Pero mientras estrenaba la nueva legislación antitabaco a las puertas del cine pasando frío, pensaba en que no, no me ha acabado de gustar. Los actores sí, sobre todo ellos, y especialmente Carolina Bang. Pero algunos momentos de ese ritmo frenético no me lo habían parecido tanto. El supuesto simbolismo del que me habían hablado parecía más que testimonial. Algunos momentos del guión, en especial cuando la película empieza a elaborar su clímax me habían parecido gratuitos, fáciles y poco justificados. La supuesta representación de las dos Españas que había entonces bastante cogida por los pelos, a pesar de su esperanzador arranque. Ese final que parecía muy poco sorprendente. Pero entonces, me recordaron, lo de “vosotros, ¿a qué circo pertenecéis?”, que en boca de Carlos Areces caracterizado me recordó qué tipo de película era ésta. Seguir leyendo la crítica…

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