Holy Motors

Holy Motors

Algunas películas no son de consumo inmediato, necesitan de cierto reposo para poder disfrutarlas. Mucho más cuando vienen avaladas con la etiqueta de “película de culto” amén de haber ganado varios premios como es el caso de “Holy Motors”.  Además, en algunas ocasiones, se hace necesario  una referencia externa para asimilar lo que has visionado. Pocas son las veces en las que además buscas cierta orientación para comprenderlas, lograr hallar a ese “gurú” que te abra los ojos y te explique de qué va la película. Las últimas cintas que recuerdo en la que necesite de interpretación fueron “Mulholland Drive” (2001) y “Where the Wild things are” (“Donde viven los monstruos” 2009) hasta llegar a esta “Holy Motors” (2012). Después de verla acudí a las críticas que se encuentran en la red para ver si coincidían en sensaciones y para ver si alguna me dislumbraba su mensaje. De lo leído me voy a quedar con una frase de Josu Eguren en su reseña para elcoreo.com:

“He de confesarles que como crítico no estoy a la altura del filme, y que el ego me anima a ocultar la realidad socavando este espacio con teorías indagatorias, por eso prefiero narrarles mi experiencia como pasajero de una limusina que recorre las calles de París en un viaje alucinatorio que atraviesa los géneros para describir los estados emocionales del hombre.” .

Coincido con él. Esta película supone todo un desafío para escribir sobre ella y mucho más todavía para afirmar comprenderla. De manera que me dignaré a compartir las impresiones de ella hasta donde mi capacidad intelectual dé de sí.

por Álvaro M. Angulo

Holy Motors” nos presenta un relato complejo en el que vivímos un día cotidiano en la existencia de M. Oscar (Denis Lavant), un actor que viaja en un lujosa limusina blanca por París acompañado por su chófer Céline (Edith Scob). A lo largo de su jornada irá caracterizándose de diversos personajes para interpretar eventos que llevará a cabo por toda la ciudad. Poco a poco iremos sumergiéndonos en este mundo de apariencias, donde nada es lo que parece, ni nada termina como debería, que desde su arranque desafía al espectador.

Denis Lavant en "Holy Motors"

Denis Lavant en “Holy Motors”

En el viaje que nos propone el director y guionista Leos Carax debemos estar preparados para todo. No se trata de un historia al uso si no de una sucesión de pequeñas historias que van desengranando una trama que cobra algo más de sentido según avanza el metraje. Pero que, a su vez, revindica el poder de sugestionar al espectador para que interprete lo que quiera. No es necesario que entandamos lo que estamos viendo, parece susurrar; pero sí de que nos dejemos llevar por las imágenes que nos van asaltando en la pantalla. Y vaya sí lo consigue.

La intrigante Céline en el parqué de limusinas

La intrigante Céline en el parqué de limusinas

Mención aparte merece el trabajo de Lavant. El actor francés hace un ejercicio prodigioso en esta cinta desdoblándose continuamente para ofrecernos recursos interpretativos de toda índole. En sus respectivas secuencias destacan también Eva Mendes, algo más contemplativa, y, especialmente, Kyle Minoge, con una secuencia musical de gran belleza y tristeza.

“Holy Motors” se estructura en nueve actos junto con su prólogo, interludio y epílogo. Además asistimos a los momentos que transitan entre cada evento que, a su vez, también forman parte de la narración junto con la visión de un París, propia del autor, que no tiene que ver mucho con la típica estampa de la “ciudad del amor”. Estas “performances” son como pequñas historias dentro de la historia. Inconexas pero sugerentes que hacen que queramos ver relación entre ellas, que la hay (creo), pero que realmente son ideas arrojadas al especatodor que va contemplando como todo no es lo que parece.


No he visto la película y sólo quiero ver las conclusiones sobre Holy Motors …

Aviso: Esta parte contiene spoilers (aunque quizá no deba importarte).

  • Prológo:

El prólogo con el que Carax abre “Holy Motors” parece ser una declaración de intenciones. Vemos como un hombre se despierta en una habitación y abre una puerta oculta dentro de la pared. Allí se encuentra en un cine en el que vemos a la audiencia muerta, como zombis delante del proyector. Quiero entender que es una reacción como director de cine de intentar enfrentarse a ese espectador que necesita todo explicado. Echar en cara a la producción de películas que sólo sirven para pasar el rato que no aportan nada. Además de retar al que se sienta a ver su película, haciéndole ver que no considera el cine un mero pasatiempo y que se va enfrentar a un animal indómito (en forma de perro que recorre el patio de butacas) para el que puede no estar preparado.

Secuencia de arranque de Holy Motors

Secuencia de arranque de Holy Motors

  • La mendiga:

Damos un salto y pasamos a ver a otro hombre que sale de su casa y se sube en una limusina blanca. En principio parece ser una especie de alta ejecutivo que recibe llamadas y lee un informe. Consulta con su chofer-asistente sobre su agenda y ésta le confirma que hoy tiene 9 eventos. En unos pocos minutos empieza a desconcertarnos ya la cinta. Se baja del vehículo caracterizado como una mendiga y se pone a pedir limosna en medio de una calle. Éste resulta ser la primera de las performances o “eventos” a las que asistiremos de manera que nos vamos preparando para lo que acontezca.

M Oscar en su primer "evento"

M Oscar en su primer “evento”

  • El actor de captura de movimiento:

La siguiente parada a la que nos lleva “Holy Motors” resulta ser un estudio de grabación de movimiento. Sin duda una de las partes más llamativas de la película. Aquí veremos a Lavant, enfundado en un traje lleno de bolitas luminosas por todo el cuerpo, realizar diferentes acrobacias para más tarde concluir en una danza con otra actriz simulando el sexo entre dos dragones virtuales. Una de las partes visualmente más sugerentes e hipnóticas en la que empieza desarmarnos como público.

Captura de movimiento en Holy Motors

Captura de movimiento en Holy Motors

  • M. Merde o “La bella y la bestia”:

El tercer “evento” es sin duda uno de los más bellos a la par que desagradables. Para él Carax recupera al personaje que Lavant interpretaba en “Tokio!” (2008) llamado M. Merde, una especia de trol visiblemente deformado. Acontecermos a cómo Merde surge de las alacantarillas creando el caos en un cementerio en el que se está llevando a cabo una sesión fotográfica con la supermodelo Kay M (Eva Mendes). Merde secuestrará a la modelo y la llevará consigo a su cueva donde la despojará de su vestido y la volverá revestir a su estilo mientras él parece encontrar un refugio cálido en su vientre. Las imágenes parecen remitirnos a una especie de retablo grotesco mezclado con la añoranza de la seguridad del útero materno o lo que quieras ver (creo que es una secuencia en la que cada cual verá lo que le apetezca).

Kay M (Eva Mendes) con M Merde

Kay M (Eva Mendes) con M Merde

  • El Padre:

Ésta es una de las partes más desconcertantes, a su manera, de la película. Venimos de ver en acción a Merde y Oscar parece que vuelve a su ser (al personaje que vimos al comenzar) y regresa a casa. En cambio va a recoger a su hija (que no sabemos si es la misma que aparece al principio de la película despidiéndose de él) de una fiesta. Entablan una conversación sobre cómo ha ido la noche y en ella vemos un rol de padre que intenta que su hija espabile, como de vuelta de todo. Y digo que es deconcertante porque parece que nos deja hilar un sentido a la cinta, para luego desbaratarnos al ver que regresa de nuevo a la limusina a empezar otro evento, siendo éste otro papel más que interpreta.

Hija y padre entablan una discusión

Hija y padre entablan una discusión

  • Interludio o “El acordonista”:

El interludio de “Holy Motors” es una de las pasajes más bellos y vitalistas del film. Se trata de un largo plano secuencia en el que se van incorporando diferentes músicos al ritmo del sonido del acordeón. A continuación podéis verlo:

  • El encuentro con el otro:

Y llegamos a otro de los fragmentos que más inquieta de la cinta. Hasta ahora pensábamos que los límites de las acciones de Oscar en sus eventos estaban bastante difusos, pero aquí ya se supera. Atabiado como una especie de barriobajero se adentra en un almacén. Allí veremos su encuentro con otro personaje que no distinguimos en principio, al cual acaba asesinando a sangre fría, para descubrir que se trata de sí mismo, una vez lo prepara para tal efecto. En un momento el “otro” se revuelve y ataca a Oscar de nuevo quedando los dos moribundos. Y nos deja con otra intriga al no saber cuál de los dos es el que regresa a la limusina lastimado junto con la idea de que hay más de uno deambulando con el mismo aspecto. También puede intentar entenderse como que no se perdona los errores de interpretación y que cada vez hay que eliminar los papeles interiores, pero esto lo dejo para los que sepan ver más que yo en la cinta.

Otro de los papeles de Lavant en Holy Motors

Otro de los papeles de Lavant en Holy Motors

  • El banquero:

Si la secuencia anterior pudiera parecer extrema, la siguiente sigue aumentando toda vía más el nivel. En un momento dado, en el que Oscar se está recuperando de su encuentro anterior dentro de la limusina, ve algo en el exterior de la calle que le sobresalta y sale del vehículo en marcha con un pasamontañas con alambres de espino. Se dirige con toda la intención a una cafetería cercana y sin medir medida dispara contra un banquero (que también está interpretado por el propio Lavant, ¿otro caracter más como el anterior?). Oscar es abatido mortalmente a disparos para ser recogido por Céline. Es un pasaje bastante desconcertante porque ya no sabes si lo que estás viendo es realidad o es ficción. La muerte no se presenta como un obstáculo y mucho menos si los personajes o actos son verídicos o artificios.

Uno de los aspectos más bizarros de Holy Motors

Uno de los aspectos más bizarros de Holy Motors

  • El moribundo:

Esta secuencia me parece de las más elaboradas aunque con la intención de lograr una especia de “gag” final. En este caso Oscar representa a lo que parece ser un rico que se está muriendo que se adentra en un hotel. Allí asistimos a su último estertor acompañada de su hija o amante (no está muy claro) con un diálogo emotivo aunque algo forzado. Y remata cuando parece que se ha muerto, venimos de ver morir a dos actores iguales que Oscar, y se levanta porque tiene prisa y habla con la otra actriz sobre sus siguientes eventos.

Secuencia de Holy Motors

Secuencia de Holy Motors

  • Kyle Minoge:

Y llegamos al encuentro entre Eva Grace (Kylie Minogue) y M Oscar. Es, sin duda, uno de los pasajes más conseguidos de todo “Holy Motors”. En él Carax mezcla varios géneros fílmicos para lograr un encuentro que mezcla el romanticismo, el musical (con una gran y bella interpretación a cargo de Minogue) y la tragedia. Vemos como dos limusinas se cruzan y en ella viajan los dos actores. Ambos tienen cierto tiempo para ponerse al día respecto a sus vidas dejando entrever una relación pasada y fallida que termina con una elipsis que nos anticipa el resultado de tal encuentro. Con una escenografía más cuidada, si cabe, nos deja aproximarnos un poco más a Oscar aunque quizá no de la forma que esperábamos, teniendo la sensación de que Oscar está abocados a seguir con sus eventos sin poder imponerse al destino que le trazan. Una historia acerca de un amor perdido que no fue con un final trágico.

M Oscar y Eva Grace con París de fondo

M Oscar y Eva Grace con París de fondo

  • El padre de los monos:

Y en el último acto de Holy Motors vemos cómo Oscar parece regresar a su casa, que en realidad no es la misma que vimos al principio de la película. Pero en cambio nos brinda otra escena surrealista en la que termina abrazado a dos monos contemplando la ciudad al ritmo de música. Supongo que es un recordatorio de que todos somos animales al fin y al cabo y que lo que necesitamos es ser queridos y que nuestras necesidades básicas sean atendidas.

Escena del último "evento" de Holy Motors

Escena del último “evento” de Holy Motors

  • Epílogo:

Y para terminar tenemos el epílogo con el que cierra la película. Vemos como la limusina viaja al garaje donde reposa por la noche, y allí entabla, literalmente, una conversación sobre sus vivencias con otros vehículos. En mi opinión sobra este fragmento, teniendo en cuenta el resto de lo que nos han narrado, pero parece ser otra propuesta diferente para hacernos volver a pensar y que no tomemos demasiado en serio todo lo que nos han contado.

El garaje donde van las limusinas por la noche

El garaje donde van las limusinas por la noche

Hipnótica, cautivadora, estimulante, compleja, transgresora y onírica resulta “Holy Motors”. También un verdadero desafío para la mente del espectador que se acerque a ella. Y, como sucede con el abismo, ella le devolverá la mirada. Todo un festival para los que esperan una pelicula diferente, que hará las delicias de unos pocos aunque no será del gusto de la mayoría de los espectadores. Estamos ante una película, en mi opinión, de culto (con lo complicado que resulta decir esto hoy en día), una rara avis dentro de las propuestas actuales. Difícil de excrutar debido a su complejidad pero que permite disfrutar de un deleite de propuestas cinematográficas como pocas veces se ha visto. No puedo dejar de recomendar esta película porque me ha encantado (en todos los sentidos de la palabra), aunque bajo la responsabilidad de cada cual si decide verla. Terminar con otra cita de una de las críticas que leí en Internet: “Holy Motors, Holy Crap”.

Me apetece ver opiniones y spoilers de Holy Motors..

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