Publicado en Uemcom en marzo de 2011

"El Estudiante"
“El Estudiante”

Una de las propuestas que llegaba a nuestras salas de cine la semana pasada se trata de la película mexicana más taquillera del año pasado. Dirigida por el debutante Roberto Girault en 2009 nos llega esta tragicomedia con tintes de novela quijotesca, literalmente, en el que veremos como un anciano de setenta años decide reemprender sus sueños y comenzar sus estudios en la universidad a pesar de su edad. Allí tendrá que enfrentarse a la diferencia generacional con sus compañeros de curso mientras vive su quimera.

Álvaro M. Angulo

Chano (Jorge Lavat) es un anciano con aires de Don Quijote que se embauca en la aventura de estudiar Literatura en una facultad de México. Allí le costará integrarse con un grupo de jóvenes universitarios, pero que gracias a su espíritu y al apoyo de su mujer, apodada cariñosamente por él como “mi sirenita”, logrará ir adaptándose a su situación y romper la brecha generacional. Con este pretexto iremos viendo los problemas que tiene la juventud de ahora, que no son tan distintos de los de antaño, y cómo cada personaje los va enfrentando: las relaciones de pareja, embarazos no deseados, sacrificios personales, tonteo con las drogas, etc.

Secuencia de "El Estudiante"
Secuencia de “El Estudiante”

El Estudiante” es una película de esas sencillas y vitalistas que normalmente pasan desapercibidas por el público. Por suerte, ésta viene acompañada de un gran éxito en su país y del boca a boca que la ha convertido en un superventas tanto de entradas de cine como de DVDs. Pero en qué radica el éxito de esta película os preguntaréis. Pues bien en una propuesta sin altas miras ni pretensiones, pero que a cambio te ofrece una serie de realidades cercanas y sentimientos (bien marcados por la banda sonora que la acompaña y en algunos momentos por la fotografía) que todos podemos reconocer ya sea por haberlos vivido o conocer a alguien que le haya pasado. Y lo hace desde una perspectiva viva y simple, sin juzgar a sus protagonistas limitándose a contarnos esta historia que puede parecer muy distante, pocos espectadores se sentirán identificados con el protagonista, pero que a través de su mirada cargada de experiencia irá adentrándose en la vida de sus jóvenes compañeros que recurrirán a él en busca de consejo. Tal vez se hace demasiado hincapié en la trama del Quijote y de la obra teatral que representan, y puede que ese sea el punto en donde chirría un poco la cinta, pero esta sobrereferencia a la obra de Cervantes se ve compensada por el retrato de una sociedad más optimista del que estamos habituados (llama la atención que no se digan tacos en todo el metraje) que irá conmoviendo a más de uno cuando la vea.

Jorge Lavat es "Chano" en "El Estudiante"
Jorge Lavat es “Chano” en “El Estudiante”

Recalcar el papel de Jorge Lavat como Chano, personaje inspirado en la figura del abuelo de uno de los guionistas del film, como bien nos explicó su director en la rueda de prensa celebrada en Madrid. Girault también nos contó que no tenían en mente a un actor concreto cuando escribieron el guión pero que cuando se reunieron con Lavat supieron de inmediato que era el idóneo para el personaje. Ya que Chano es el alma de “El Estudiante”, siendo éste un personajes complejo que tiene que mostrar tanto un lado más regio y de figura que infunda respeto, al más estilo Don Quijote, pero que a su vez también es una persona amable y frágil que afronta una situación como un desafío. Destacar también el resto del reparto de jóvenes actores que configuran la pandilla de universitarios, la mayoría de ellos amateur o noveles en esto del séptimo arte, que aportan frescura con sus interpretaciones y contribuyen a dar ese punto de realidad, algo mágica quizá, que rezuma la cinta.

En resumen si quieres ver una película que te haga vivir en el amplio sentido de la palabra, ya sean emociones, nostalgias, vivencias, una opción más que recomendable es “El Estudiante”. Es una cinta sencilla, optimista y vital, puede que algo simple en su concepción y desarrollo (no es la obra maestra definitiva ni mucho menos) pero que compensa con la humanidad que respiran sus personajes y que te emocionará seguro. Y esto, el ver una película que sea capaz de emocionarte, ya sea sacándote tanto una carcajada como una lágrima, es mucho más de lo  ofrecen actualmente. Y cómo dice su  slogan: “el corazón no se cansa de aprender” o “nunca es tarde si la dicha es buena”, y, en este caso, que mejor que contemplar una historia que te hará sentir mejor después de verla.

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