"Cisne negro" ("Black Swan")
“Cisne negro” (“Black Swan”)

Una de las cintas que tendrá protagonismo en la próxima ceremonia de los Oscar será “Cisne Negro”, ya que todas las quinielas apuntan a que su protagonista será galardonada con la estatuilla a la mejor actriz. “Cisne negro” (“Black Swan”, 2010) se trata de la última cinta firmada por el polémico pero aclamado y reconocido director Darren Aronofsky y protagonizada por una bella y delgadísima Natalie Portman en la piel de una bailarina de ballet que lidiará consigo misma y con su mundo para lograr el papel principal en el clásico “El lago de los cines”.

Álvaro M. Angulo

Nina Sayers (Natalie Portman) es una joven bailarina más de una compañía de ballet clásico que vive con su madre (Barbara Hershey) que antaño también transitó el camino de la danza. Una nueva versión de “El lago de los cisnes” va a ser representada cuando la estrella de la compañía se retira (Winona Ryder) y Nina consigue el papel principal. El problema radica en que resulta perfecta para el papel de la delicada Princesa Odette, el cisne blanco, pero no para el de la perversa hermana gemela en la obra, la Princesa Odile, el cisne negro. En su afán por la perfección, a la que se ve abocada tanto por las exigencias el director de la compañía (Vincent Cassel) como por los sueños que vive a través de ella su madre, que la trata con disciplina pero como si fuera una niña pequeña, y la fuerte competitividad del mundo del ballet, en los celos y temores a ser sustituida por su compañera de reparto (Mila Kunis), la mente de Nina se irá resquebrajando y polarizando poco a poco, como el doble papel de la obra, cambiando y enloqueciendo.

Momento de "Cisne negro" ("Black Swan")
Momento de “Cisne negro” (“Black Swan”)

Esta nueva obra de Aronofsky (después de la fascinante y refrescante “El luchador” (“The Wrestler”, 2008) resulta perturbadora desde que comienzan a atarse las zapatillas en las que vemos los maltratados pies de los artistas que practican el ballet. A continuación realiza una gran representación de cómo es este arte por dentro a nivel profesional, en donde la exigencia es máxima en todos los aspectos y en donde los bailarines tienen que lidiar con una fuerte competitividad interna para lograr los papeles principales reservados para unos pocos. Todo esto es el marco en donde Aronofsky nos sitúa pero lo hace colocando en medio a una frágil chica que sueña con convertirse en una estrella y para la cual la danza es su vida. Ella vive encerrada en su pequeño mundo, mostrado claustrofóbicamente a través de un pequeño piso sobrecargado de recuerdos de la madre y de una infancia cercana de la protagonista, pero que se verá obligada a dejar atrás. Pero a este complejo discurso del realizador americano hay que sumarle un mundo más aparte del de la compañía profesional de ballet y el de un hogar que parece una bola de cristal llena de nieve en donde conviven la madre y su hija soñando con triunfar, y es el mundo interior de la bailarina. Esta frágil personalidad de niña sobreprotegida irá estallando poco a poco según se den las circunstancias y es el que tiñe toda la narración, dando como resultado una especie de cristal distorsionado a través del que vemos todo lo que ocurre y que nos enseña un mundo mucho más siniestro, claustrofóbico, lleno de resentimientos, celos, envidias y tabúes.

Natalie Portman es Nina en "Cisne negro" ("Black Swan")
Natalie Portman es Nina en “Cisne negro” (“Black Swan”)

Recalcar que el ritmo de la película va marcado por la conocida banda sonora de la obra, que va en creciendo desde el principio hasta el final, pero que empieza dejando entrever algunas cosas e ideas que te hacen estar en tensión durante toda su duración. Además la integración de los problemas psicológicos mostrados a veces de formas muy simples, otras como sencillas rupturas de la realidad hasta la complejidad de los efectos visuales modernos soberbiamente utilizados para los momentos más delirantes. Pero, claro, todo esto no sería posible sin una actriz que llevara y solventara este papel de una forma tan correcta y sencilla como resulta Natalie Portman. La que fuera Princesa Amidala aborda un papel complejo de esos que abundan poco últimamente, que además le encaja como un guante para su delicada complexión (que aquí aparece más exagerada por la delgadez que luce, y que su rol en la pantalla sufre) y que remarca su belleza más clásica al ponerse en el tutú de esta niña/mujer. Además su suave voz que apenas se oye y la contención de los problemas internos que tiene que reflejar son un reto que supera con creces para terminar en una apoteosis final cuando se transforma. No sorprenderá a nadie que la estatuilla recayera en sus manos, ya que por esta interpretación se lo merece y no una simple nominación.

 

Natalie Portman en "Cisne negro" ("Black Swan")
Natalie Portman en “Cisne negro” (“Black Swan”)

“Cisne Negro” es una cinta perturbadora, bastante más de lo que parece y según van pasando los minutos más todavía; pero lo hace de una forma magnética, ya que te va atrayendo hacía la historia y de repente te encuentras sumergido en el ojo de ese abismo en el que vive sola la bailarina que le cuesta distinguir entre lo que cree estar viviendo y lo que vive. Es una gran película que recupera esas narraciones intimistas de superación a cualquier coste, y en este caso, para lograr poder ver la cisne negro asistiremos a cómo es destruido el cisne blanco con una magnifica Natalie Portman y una cinta que reivindica a Aranofsky como uno de los autores más personales de nuestros tiempos pero además como un gran director que logra uno de los mejores films que podemos ver en la actualidad.

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