Publicado en Uemcom News el 5 de febrero de 2o1o

“Cada vez son personas más jóvenes, mujeres y con estudios” han dejado en claro los miembros de RAIS (Red de Apoyo a la Integración Sociolaboral) en la charla que ofrecieron esta semana  en la Universidad Europea de Madrid. Estos trabajadores comprometidos dieron a los asistentes su punto de vista sobre la comunicación profesional que existe, y que queda todavía por hacer, en el campo de las ONG’s.

Alejandra Vergara y Álvaro M. Angulo

Ayer pudimos escuchar a tres miembros de la Fundación RAIS.  Acudieron a hablarnos sobre las personas sin hogar con motivo de la campaña 12 meses x Mil causas que lleva a cabo la Oficina de Voluntariado y Cooperación y Medio Ambiente de la Universidad Europea de Madrid. Este mes de Febrero su actividad se centra en “Otro mundo es posible”. La Fundación RAIS es una ONG nacional que lleva trabajando para ayudar a la reinserción social de las personas sin hogar desde el año 1998. Actualmente esta institución cuenta con 96 trabajadores, 114 voluntarios, y dan servicio a 1.800 personas sin hogar. El objetivo de esta conferencia era dejar claro cuál es su actividad, qué problemas se encuentran a la hora de comunicarse con los medios y relatar su postura y, de paso, dejar claros algunos conceptos que empleamos a la hora de hablar sobre los sin techo, aunque este término no es el más correcto, ya que muchos si tienen al menos un sitio donde cobijarse pero no un hogar donde vivir.

Red de apoyo a la integración sociolaboral

Red de apoyo a la integración sociolaboral

Después de hablarnos un poco sobre qué es RAIS y a qué se dedican, decidieron, aunque parezca una obviedad, definir qué entendemos por una persona sin hogar. Los asistentes podemos decir que una persona sin hogar no es sólo una persona que no tenga casa, sino que también  carece, especialmente, de relaciones sociales. Esta situación junto con la imposibilidad de encontrar trabajo y de ver todos sus problemas agravados, lleva a una perpetua soledad muchas veces acompañada de depresión. Cuánto más tiempo pase una persona viviendo en la calle, más difícil es conseguir que se reincorpore a la sociedad. Muchos hablan de “su vida anterior”, demostrando que ellos eran antes una persona diferente y que ya no pueden volver a ser los mismos. De ahí la importancia de intentar ayudarles a recuperarse lo antes posible.

Para dejar en claro qué es una persona sin techo pudimos ver cinco minutos del reportaje de Samanta Villar “21 días en la vida de un sin techo”, el cual recomendaron visualizar a los asistentes, ya que es un ejemplo claro del día a día de las personas que viven en la calle. Con esta conferencia querían enseñarnos la imagen que proyectan los medios de comunicación sobre este problema, ya que ésta es una imagen negativa con ciertos tintes de peligrosidad. En contraste, en el vídeo pudimos observar que el mayor peligro que sufren estos hombres y mujeres es la propia soledad y la ruptura con la sociedad, el dejar de considerarse “personas” a sí mismos.

Entonces, la gran pregunta es: ¿cómo llega uno a encontrarse viviendo en la calle? La respuesta es compleja y cada persona es un caso concreto.  Se puede afirmar que, normalmente, viene dado por una suma de circunstancias  que, ya sea por una corta distancia de tiempo entre conflicto y conflicto, o por la no superación de uno de ellos (como puede ser la falta de recursos económicos, la muerte de un familiar, un desengaño amoroso, un desahucio, un despido, malos tratos, separación o divorcio, todos ellos los problemas más habituales). Si a esta sucesión de hechos difíciles y dolorosos le añadimos la falta de relaciones sociales, personas que no tienen familia ni amigos cerca o que han venido del extranjero, el resultado es un camino descendente que termina con una persona viviendo en la calle. “Es como tirarse de un tobogán, es fácil deslizarse por él, pero para poder subirlo necesitas de ayuda.”

Pero, ¿por qué se mantiene esta situación? La calle desgasta, hunde a la persona sin hogar. Vivir de esta forma envejece veinte años y acaba con sus ganas de vivir. Además no cuentan con el apoyo de la gran mayoría de la sociedad, que siente desprecio e indiferencia. Un ejemplo es este dato: en España hay 30.000 personas sin hogar y sólo 10.000 plazas de albergue. Esta falta de recursos dificulta a las personas sin hogar salir de este ámbito. Una crítica clara es referente a las actuales ayudas de las instituciones y  de los gobiernos regionales y estatales. Estas asistencias son simples “parches”, que no solucionan el problema y sólo lo disimulan a corto plazo, como darles una cama y ración de alimentos en un comedor social. El 85 % de la ayuda es asistencial, destinada a la subsistencia y no a la reinserción social.

Los trabajadores de RAIS también pusieron énfasis en hacernos ver los mitos que hay sobre los sin techo. Como por ejemplo, el creer que estas personas son o han sido siempre pobres  y que además son mendigos, cuando sólo una minoría practica la mendicidad. Este estereotipo es falso, ya que esto nos puede pasar a todos, según ha comprobado esta fundación. Ellos han conocido a personas de todas clases sociales y económicas viviendo en la calle. Y lo demuestran los grandes cambios en los perfiles de la gente sin hogar. Antes, el perfil tradicional de una persona que vivía en la calle era de un varón de 40 a 65 años, soltero y con poca formación, en algunos casos con problemas de salud o alcoholismo. Y ahora cada vez son personas más jóvenes, hay más mujeres y personas con estudios universitarios. Otras desmitificaciones que hay que lograr se refieren a que muchas personas sin hogar son alcohólicos o ciudadanos extranjeros. Según el INE, el 51,8% de las personas sin hogar en España son españoles y el 30% son personas abstemias y tampoco habían consumido nunca drogas.

¿Qué podemos hacer nosotros? Los miembros de la fundación RAIS nos proponen superar la actitud de indiferencia y desprecio. Lograr acercarse a estas personas. En cuanto a los medios de comunicación, piden que tengan un compromiso por sensibilizar a la sociedad, fomentando la reflexión. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de ofrecer una información rigurosa y luchar contra la exclusión social. Un primer paso  para lograrlo es  la publicación de un libro de estilo para esta comunicación referida a temática de ONG’s que va a hacer pública RAIS. También animaron a los asistentes a participar en sus proyectos, entre los que destacan el colaborar hablando con las personas sin hogar(hablar tomando un café con ellos semana a semana sin pedir nada a cambio), un mundial de Fútbol Calle o El Camino de Santiago para gente sin hogar. Como podemos ver se trata de una labor encomiable que se aleja del perfil típico de algunas asociaciones, con un carácter marcado de ayuda más cercano, y que, desgraciadamente, no tiene todos los apoyos y ayudas que necesitan.

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