Biutiful

Biutiful

Con clara vocación internacional, que queda demostrada con su título en spanglish, llega una de las propuestas, a priori, más atractivas del panorama cinematográfico: ver una película del director mexicano González Iñárritu protagonizada por Javier Bardem rodada en España. Y lo hace con tintes de cine social bajo el sello propio del realizador para relatarnos la historia de un buscavidas que vive el día a día para sacar adelante a sus hijos en una barriada de inmigrantes; una nueva oportunidad, que no desaprovecha, de ver lucirse al actor español más reconocido en Hollywood de los últimos tiempos.

Álvaro M. Angulo

“Biutiful” (2010) es un drama que nos cuenta la historia de Uxbal (Bardem) en la multicultural y periférica Barcelona, el cual está a cargo de dos hijos pequeños con una mujer prostituta, bipolar y ex alcohólica (Maricel Álvarez) que le engaña con su hermano (Eduard Fernández). Uxbal además posee ciertos poderes paranormales y está implicado en diferentes trapicheos para subsistir, como el control de inmigrantes africanos manteros o el de explotación de ilegales chinos en una factoría clandestina, y, para más inri, le diagnostican una enfermedad terminal.

Iñárritu nos plantea una historia que intenta englobar demasiados temas (inmigración ilegal, explotación, corrupción policial y empresarial, superstición, fantasmas, problemas familiares, maltratos, alcoholismo) y lo hace por la vía del tremendismo y la exageración. No duda en acrecentar algunos momentos en busca de lograr un instante lacrimógeno, pero, a diferencia de otras narraciones suyas, de una forma algo torpe, sobrecargada y predecible. Cuando vas arrojando desgracia tras tragedia encima de los espectadores, éstos suelen acabar saturados si no sabes dosificarlo. Esperemos que decida retomar su colaboración con su guionista habitual en el futuro.

Lo más destacable de toda la cinta es Bardem, que sostiene toda la historia que gira en torno suyo, abordando un personaje difícil con varias facetas que vive en un mundo amoral lleno de grises, en el que tiene que sacrificarse por sus hijos a pesar de todas las penurias a las que se verá sometido. Su actuación vuelve a estar a la altura de uno de los más grandes y mejores actores que podamos contemplar en la actualidad, pero, por desgracia, la historia en la que está inmerso no acompaña a la calidad de su interpretación.

Las expectativas que se albergaban sobre esta colaboración entre Iñárritu y Bardem se desvanecen según la película va transcurriendo. Es una historia en la que resulta muy difícil introducirse y que pretende abarcar demasiado, terminando en una deriva de ideas y a la que le sobran minutos. En “Biutiful” veremos como de un melodrama familiar pasamos a un retrato de la penosa situación social y laboral de los inmigrantes, para volver a un dramón personal que se convierte en una lenta odisea fatalista de calamidades, para terminar en la tragedia irrevocable del protagonista; el cual, Bardem, es la única razón por la que merece la pena ir a verla.

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