Publicado en Uemcom News el 6 de marzo de 2010

El pasado tres de marzo Ángel González, profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, dio una conferencia sobre el arte en Roma, ejemplificándolo en cuatro lugares representativos de la capital italiana. Dentro de la Semana del Arte de la Universidad Europea de Madrid, su conferencia destacó por sus críticas a la industria del arte moderno y a la metodología de trabajo y enseñanza de los historiadores del arte.

Álvaro M. Angulo y Alejandra Vergara

Ángel González
Ángel González

En esta primera semana de marzo tiene lugar en la Semana del Arte de la UEM. A lo largo de estos días se suceden las conferencias y talleres. En este caso el ponente era Ángel González, profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, ganador  del premio Nacional de Literatura en 2001 por su ensayo “El resto” y entre sus libros encontramos títulos como “Pintar sin tener ni idea” o “Arte y terror”, su último libro. El profesor González tiene fama de polémico y controvertido, como pudimos comprobar durante la conferencia, sobre todo en el último tramo de la misma.

Para empezar, el profesor González nos explicó el motivo de su conferencia y por qué había elegido Roma como tema a explicarnos. Roma es el lugar donde el arte vivió su apogeo y también es donde el arte vive su decaída. “Me parece interesante que aún quede arte en Roma”. Para explicarnos su visión del arte romano escogió cuatro lugares profanos.

El primero está situado en Prima Porta, exactamente una pintura en la que se plasma un jardín panorámico de la villa de Julia. Es un jardín figurativo en el que destaca la ausencia de ornamentos Toda pintura busca lograr la ilusión, la de estar dentro de un jardín, pero en esta villa no. No hay ilusión porque no tenía esta intención al encontrarse bajo tierra. En este piso subterráneo se trata de lograr la fantasía de ver un espacio natural verde dentro de una cueva y, en especial, la elegancia del volar de los pájaros que habitan estos huertos etéreos. En ellos quisieron simular un lugar natural, un “ninfeo”. Una  cueva para las ninfas, réplica de los lugares con agua y vegetación. En Prima Porta se quiso pintar algo sobrenatural que floreciera siempre, algo que sólo estaba al alcance de las ninfas. El segundo “paso” recomendado al visitar Roma se trata de la Farnesina. Se trata de una villa romana contemporánea decorada con estuco. Rafael y sus discípulos le dieron actualidad a esos adornos grotescos poniendo en contacto la naturaleza y el arte. Como ya comentara de la anterior destacar la esplendida vegetación dibujada, más de trescientas especies, y las aves que apenas tienen sitio entre tanta figura divina que abarrota el techo.

Comentar como anécdota, que a la hora más o menos de empezar la luz se fue en la universidad. Tras un breve receso la conferencia continuó, habiendo mostrado su intención de no continuar el ponente sin las diapositivas de las que estaba hablando. Este descanso pareció servir al profesor para recuperar las energías, porque nos esperaba una segunda parte de la conferencia en la que haría gala de todo el sarcasmo del mundo y de un humor que no esperaban los espectadores.

Y llegaría la disertación del profesor González sobre su tercera parada, “La palazzina”. Si los dos anteriores eran lugares que recomendaba visitar, la opinión que le generan los dos últimos se aleja bastante, “Salvo por el cuadro de Tiziano que hay, no pisaría ese sitio” apuntilló. Dejo claro que le daba repulsión ver  cómo tienden a aislar la pintura en todos los lados a favor de una aglomeración de materiales ostentosos y de esculturas de un escaso valor y gusto. La palazzina podríamos decir que se trata de un museo de estilo neoclásico y barroco que sirvió como catálogo a sus propietarios, mientras que la galería de arte era utilizada de gancho para los compradores y coleccionistas. “Se trata del purgatorio del arte”. Y si “La palazzina” era el purgatorio, la última reseña la tildó como “el infierno del arte”. En este caso se trata de la casa de Mario Pratt. Que si bien la anterior era un catálogo de obras, ésta ya representaba el gusto de ostentar el poseer. Un museo abarrotado de arriba a abajo de obras de arte que lo único que hace es recordar cómo a veces la suma de varios no logra un mejor resultado. “Todo cuanto ha sido objeto de recuerdo se convierte en pedestal” comentó al respecto.

Y para terminar la ponencia se abrió la ronda de preguntas. En ella pudimos escuchar algunas de las opiniones de Ángel González respecto al arte moderno y los artistas. “¿El futuro del arte? Ha muerto. El arte tiene como objeto buscar el placer. ¿Entre echar un buen polvo o ver una buena exposición, con cuál te quedarías?” respondió. Además se le indicó su sesgo respecto a alguno de los lugares comentados, concretamente sobre “La Palazzina”, a lo que reconoció que “Me gustaría pedir disculpas por tener gusto”. Para terminar nos recordó una frase de Matisse hablando sobre su obra: “quiero que mi pintura sea como un sillón en el que un obrero se siente a reconstruir su cuerpo tras volver del trabajo”. De esta forma concluyó una de las conferencias más sorprendentes y divertidas de esta III Semana del Arte de la UEM.