Publicado en Uemcom News el 6 de marzo de 2010

Arquitectura comprometida de la mano de Josep María Martín

Con motivo de la Semana del Arte en la UEM pudimos asistir a la conferencia titulada “La casa digestiva: un piso patera en Lavapiés”. Esta charla se engloba dentro del mes de febrero dedicado a la lucha contra el hambre  a cargo del departamento de responsabilidad social y voluntariado de la Universidad Europea de Madrid. A ella acudieron a contarnos su experiencia Josep María Martín, artista visual y profesor de Arte en la Univesidad de Ginebra (Suiza) y responsable pedagógico en la Escuela de Bellas Artes de Perpiñán (Francia), y Mouhamadou Mamba Diop,  un senegalés residente en España que llegó a nuestro país en patera y que en la actualidad colabora en el proyecto de “La casa digestiva”.

Alejandra Vergara y Álvaro M. Angulo

Milutown
Milutown

Martín comenzó relatando su experiencia en Japón en relación al proyecto Milutown. En el año 1997 se desplazó hasta un pequeño pueblo en la región de Nigata. Allí planteó la posibilidad de realizar una pequeña parada de autobús para que sirviera de fachada al pueblo, el cual se encuentra escondido detrás de las montañas y cubierto de nieve durante la época invernal. El proyecto se llevo a cabo y destacó la conciencia de integración en el conjunto arquitectónico y que “el pueblo se adueñase de él, añadiendo un jardín con flores como seña de identidad. Además, en invierno, siempre hay una flor fresca dentro de la parada.” En contraste a esta obra comentó el edificio realizado por MVRDV en esa misma región. Dicha estructura es “como un ovni”, una escultura interesante pero no tiene nada que ver con lo que allí había construido.

Fachada del Hospital Provincial de Castelló
Fachada del Hospital Provincial de Castelló

Josep María Martín ha realizado pocas piezas en España. Una de éstas se encuentra en el Hospital Provincial de Castelló con el nombre de “Prototipo de espacio para gestionar las emociones en el Hospital”.  Durante los años 2006 y 2007 se desplazó allí junto con varios colaboradores y puso en marcha su método de trabajo. Para realizar sus proyectos hace entrevistas previas a personas relacionadas con el lugar, para llevar a cabo una tarea de propuesta y debate con ellas.  Una vez detectadas las necesidades del lugar y de las personas se busca una idea partiendo hacia la funcionalidad e integración más que apostar por la estética. Para este prototipo se fijó en la figura de una mujer embarazada y con la intención de unir la zona de psiquiatría y los enfermos paliativos a través de una célula, un espacio circular que sirviera de corazón, de  forma que este lugar estuviera destinado a gestionar todas las emociones que se viven en los hospitales. Quería que la apariencia física exterior fuera como de no acabado, temporal, pero que por dentro fuera completamente perfecto. Como ya ocurriera con la parada de autobús, tanto los enfermos como el personal terminó haciendo suyo este espacio,  un área de gestión de las emociones dentro del hospital donde ha habido incluso bodas, se dan clases de yoga, se puede tomar, en definitiva, donde la gente se puede reunir allí con sus familiares y hacer más llevadera su situación.

Josep María Martín junto a Bamba
Josep María Martín junto a Bamba

Y para terminar, Josep María Martín nos esbozó su último trabajo, la “La casa digestiva”. Este proyecto comenzó cuando le invitaron a hacer una obra en Ginebra. Allí le surgió la pregunta, ¿cómo los espacios nos ayudan en la memoria personal? Así surgió la idea de la casa digestiva. Se trata de un lugar metafórico donde poder digerir situaciones y convivir honestamente con uno mismo. Más tarde, con motivo de Madrid Abierto, el director del proyecto, Jorge Díez, le propuso un espacio en Lavapiés. Ya en el barrio madrileño, a través de una vecina, se puso en contacto con los habitantes de un piso patera. En ese piso de 40 metros cuadrados vivían doce personas y una de las personas que entrevistó y que más impacto le causó fue Mamba. Él le contó su historia, la cual podemos leer en este libro y link, y cómo llegó a la conclusión que tanto él como sus compatriotas estaban físicamente en España, pero que su mente y su espíritu estaban en Senegal. Mamba comentó las dificultades que tuvo para comprender cómo al arte podría ayudarle, pero al final llegó a la conclusión de que la obra de Martín tenía una finalidad que no terminaba en la contemplación o decoración como él pensaba. De esta forma llegaron a la conclusión que “La casa digestiva” debería construirse en Senegal y no en Madrid, ya que es allí donde tienen la mente los inmigrantes de este piso patera. El proyecto está en desarrollo y todavía no saben cómo se va a llevar a cabo, pero sí tienen claro cuál va a ser su objetivo: dotar a un espacio con las herramientas, para que los senegaleses que lo deseen, valoren si realmente merece la pena emprender un viaje hacia Europa persiguiendo un sueño, “un paraíso”, que no es tal y como muchos cuentan cuando regresan.

Como pudimos escuchar de sus propias palabras, no todo el arte y mucho menos la escultura tiene que estar regida por la estética. La búsqueda de la funcionalidad y la integración de las obras con la gente que va a vivir y convivir con ellas es un objetivo más que notable que perseguir. Y las obras de Josep María Martín son un claro ejemplo de un artista preocupado por sus piezas y cómo estas van a relacionarse, con el paso del tiempo, con su ciudad, y, sobre todo, con las ideas y sentimientos de sus habitantes.

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