Publicado en Uemcom News el 3 de diciembre de 2009

Creada y dirigida por Moses Pendleton se estrenó en los teatros del Canal

Se estrena Bothanica, una de las creaciones del grupo teatral Momix. Ampliando la escena teatral madrileña nos llega una nueva propuesta diferente a lo que podemos contemplar. Se trata de una obra que conjuga elementos de ilusión visual con música y danza en diferentes arcos que enlazan conceptos básicos que cada uno tendrá que experimentar para descubrir qué le evoca.

Álvaro M. Angulo

Presenciamos uno de los últimos ensayos de Bothanica antes de su estreno. La función será representada en los Teatros del Canal (Cea Bermúdez 1), concretamente en la Sala Roja y estará hasta el 10 de enero. Bothanica es una creación de Moses Pendleton, el director y coreógrafo de la prestigiosa compañía de bailarines-ilusionistas, y será el director de su pase en la capital de España.

Por lo que vimos, Bothanica se trata de una propuesta visual fuera del estereotipo habitual y alejada de la escena teatral actual. En este prueba abierta a los medios de comunicación degustamos un pequeño extracto de lo que nos aguarda en el espectáculo.

Para abrir boca vemos cómo aparece en escena una bailarina tumbada sobre un espejo inclinado cortando el escenario. Detrás una proyección de tierra, recordando la superficie lunar, donde se proyecta la sombra de la actriz y su reflejo. Empieza una música evocadora, clásica y emotiva con la que la danzarina empieza a ejecutar un baile que juega con la duplicidad que crea el espejo logrando figuras imposibles, mientras vemos las sombras recorriendo los cráteres superpuestos sobre el telón de fondo.

Uno de los instantes de Bothanica

Uno de los instantes de Bothanica

En un segundo acto vemos los que parece una alegoría del jardín del Edén, viendo a un hombre tumbado a la derecha y luego aparece una mujer desnuda en escena montada sobre un esqueleto de dinosaurio. Llamativo e insólito, pero extrañamente fascinante, sobre todo la complejidad de accionar la marioneta, con la cantidad de movimientos visibles a cargo de un solo actor, escondido en su interior. Puede que un poco simple, pero parecía un fragmento que habrá que contemplar completo para apreciarlo.

En un tercer movimiento vemos una bailarina ataviada por una extraña diadema, calmada hasta que la música empieza, entonces empieza a girar frenéticamente. Entonces se van elevando las cadenas que cuelgan de la tiara hasta el suelo logrando que éstas se eleven y le acompañen, logrando una ilusión visual en la que se juega con la percepción del espectador, que puede apreciar una especie de constante espiral que se entrecorta y que va elevándose al ritmo de la danza. El creador comentó después que intentaba imitar a la lluvia en esta actuación.

Llegamos a uno de los momentos más espectaculares, cuando un artista aparece con un enorme abanico sujeto a su espalda, llegando éste casi hasta el techo del escenario. La tela empieza a desplegarse y es en ese instante cuando se aprecia que cada arista tiene autonomía y se esbozan las formas de diferentes flores que se van proyectando sobre él. Muy evocador y conseguido.

Para cerrar contemplamos un ensayo de toda la compañía en una parte llamada Solar Flare, estallido solar. Ocho bailarines ataviados con unos tubos rojizos los agitan mientras corren y bailan por el escenario. Van juntándose y alejándose en una coreografía frenética, llenando el escenario de color y ritmo que desprende vitalidad.

Esto sería un pequeño resumen de los que nos dejaron entrever. Pudimos apreciar el detallismo y perfeccionismo de Pendleton corrigiendo y fijando detalles antes de la puesta de largo que tendría lugar por la noche. Comentaba el creador que la idea para la función estaba inspirada en los sueños más que en las pesadillas. Se trata de una obra diferente para disfrutar en Madrid. Teatro de calidad y una propuesta de juego con el espectador que, si se deja llevar por las propuestas visuales, podrá contemplar un cuadro de imágenes sugerentes, oníricas, animales; en definitiva, un universo visual vivo y elemental.