Publicado en Uemcom News el 4 de diciembre de 2009

La necesidad de humanizar la información y el olvido que sufren las mujeres

El pasado miércoles tuvo lugar la Mesa redonda con este preciso título en la Universidad Europea de Madrid. Se trata de una iniciativa situada dentro del ciclo informativo “Fronteras de la Comunicación” que lleva a cabo la oficina de Voluntariado y cooperación.

Álvaro M. Angulo

El objetivo que se planteaba e esta charla antes de empezar era el poder contestar la pregunta, ¿qué visión ofrecen los medios de comunicación sobre las mujeres en situación de crisis humanitarias? Oído lo que nos contaron los asistentes, seguramente lo consiguieron.

Mesa Redonda sobre la Crisis humanitarias (foto:UEM)

Mesa Redonda sobre la Crisis humanitarias (foto:UEM)

El primero de los invitados en hablar fue Alicia García, responsable de prensa y comunicación institucional de Acción contra el hambre, que expuso su experiencia en el África subsahariana. Especialmente centrada en la situación de las mujeres en esta zona. Alicia nos dijo que allí las mujeres son una pieza fundamental en la sociedad. Ellas son las encargadas de gestionar el agua y por extensión la agricultura. También nos explicó que las primeras en sacrificarse dejando de comer, cuando no hay comida disponible, siempre son las mujeres, y las graves consecuencias que tiene en la nutrición de los niños esta práctica, junto con una mala información acerca de qué deben de comer los bebés, sobre todo durante los seis primeros meses. Existiendo una elevada tase de mortalidad infantil. A este panorama que viven las mujeres también hay que sumarle una alta cuota de analfabetismo, el no conseguir créditos, el no ser propietarias de las tierras, que su esperanza de vida es de cincuenta años y, el estar subordinadas a sus maridos. Además las mujeres de esta parte del África negra no tienen permitido expresar sus sentimientos y para hablar con ellas tiene que ser a escondidas, siendo muy difícil el poder acceder a ellas.

La segunda intervención fue a cargo de Miguel Ángel Rodríguez, del departamento de comunicación e imagen de la oficina central de Cruz roja española. Él cooperante nos comentó sus vivencias durante la crisis del Tsunami. Empezó aclarando que se diferencian dos tipos de emergencias, grandes catástrofes con amplísima cobertura o hambre que genera poco interés, y por lo tanto poca atención mediática. Respecto a la relación de Cruza Roja española con los medios, explicó que ellos intentan formar a sus delegados para que sepan cómo expresarse en los ellos. Y su intención de formar a los periodistas en temas humanitarios, con el objetivo de que busquen el lado humano y no el morboso de las noticias. Recalcó que hay que cultivar las relaciones con los periodistas, que es necesaria la transparencia y la credibilidad, la necesidad de humanizar la información que se difunde.

El tercer ponente fue María Senovilla, colaboradora de Reporteros sin fronteras, que nos habló de sus vivencias en Afganistán, del que comentó que “Es el país más mediático actualmente”. Ya en materia explicó que los jóvenes afganos sólo han conocido la guerra y que la religión es lo único que tienen en común todas las etnias que existen en la región. Hay que contextualizar que en 1996 suben al poder los talibanes sin violencia, creyendo que serían los salvadores del país, pero se equivocaron. Los talibanes llevaron un régimen absolutista y dejaron que Afganistán se convirtiera en el mayor productor de heroína del mundo. “En el año 2000, en Kabul, por un dólar comprabas un gramo.” Otro reflejo de los talibanes es la imposición del burka a las mujeres y la negación de todos sus derechos. Pero recalcó que no hay que olvidarse de los damnificados de estas guerras, la última aún inconclusa, todavía se viven atentados a menudo, cuyo futuro es realmente incierto.

Mayte Pascual (foto:UEM)

Mayte Pascual (foto:UEM)

La última en hablar fue Mayte Pacual, periodista de Informe semanal de TVE. Mayte nos explicó que es difícil hablar sobre las mujeres en televisión, porque cuesta mucho que te compren reportajes sobre ellas. Aclaró que no cree en la objetividad en estas informaciones, es importante la subjetividad en las mismas. También la necesidad de poner nombres y apellidos a los protagonistas de las noticias, que aunque no sean famosos, no hay que tener pudor de hacerlo. En este caso su intervención se centró en su experiencia en Ceuta, cuando hace unos años más de trescientos inmigrantes intentaron saltar la valla. Una vivencia que le impresionó, destacando el ver cómo algunos de ellos hacían de colchón para que los demás pudiesen superar el alambre de espino y muriendo en este acto solidario. Otro punto fue la dificultad de tener que elegir a dos heridos de este incidente, del centenar de ellos, para que pusieran su rostro y nombre al reportaje. Recalcó una idea relacionada con la inmigración que parece olvidada, el “Síndrome de Ulises”; es decir, la desilusión que se crea en los inmigrantes cuando llegan al primer mundo y se ven inmersos en miseria y marginación. La ruptura del sueño de un futuro mejor, de la tierra soñada, que, al final, allí tampoco les quieren.

La mesa redonda se extendió más de lo planificado y dejó muchas cuestiones importantes en el tintero, pero en definitiva se trató de una oportunidad única de escuchar de viva voz las experiencias de estos profesionales en las diferentes crisis de estos últimos años. Una conclusión clara que tenemos que tener en cuenta es que hay que ser responsables y honestos cuando informemos. Es falso que el público no quiera saber sobre estos conflictos. La gente sí quiere saber y estar informado de lo que ocurre en el mundo, aunque lo que pase no sea de color de rosas. Y por encima de todo que no hay que olvidar el lado humano. Estas catástrofes ocurren y siguen sucediendo todos los días. Los afectados por ellas son personas, y nunca hay que olvidarlo. Intentemos entre todos contar la verdad e informar, pero no dirigidos exclusivamente por la urgencia de la agenda mediática y no crear sólo información mientras la crisis está candente. Conviene, por parte de todos, tanto medios de comunicación como ONG’s y gobiernos, mirar el mundo que nos rodea en su totalidad y no sólo las partes que nos interesan.

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