Publicado en la revista Serra nº50, noviembre de 2006, en la sección de opinión “Haciendo Eco”.

Serra nº50

Serra nº50

La mayoría de los que estáis leyendo estas frases en estos momentos sois jugadores de Magic. Yo también. Pero además juego a otros juegos de cartas, aunque he de reconocer que al juego que más tiempo dedico es Magic. Hace unos cuantos meses me propusieron jugar a Dragon Ball. Mi primera reacción fue: “Pues va a ser que no, ¿tienes algún mazo de Extendido?”. Y, al final, junto con un amigo que sabe cómo termina la serie de “Bola de dragón”, cosa que tiene su mérito (gracias a él sñe que Bú acaba reencarnándose benignamente en Ubu, pero ése no es el tema), empezamos a leernos las instrucciones y terminamos con varias rondas de cerveza y varias partidas a nuestras espaldas y en nuestros estómagos. Es curioso cómo, desde un primer rechazo  a algo que no conoces, puedes llegar a descubrir que un juego, en este caso Dragon Ball, para empezar, no se parece a Magic, que también se agradece, porque si quisiera que fuera Magic pues jugaría a Magic y no a otros juegos.

Con esta idea en mente, y viendo el panorama actual, me pregunto si seremos capaces de dar una oportunidad a los nuevos juegos que van surgiendo. Hay que reconocer que existen una serie de prejuicios ante cualquier juego nuevo. El principal obstáculo que todos nos planteamos es el económico. Sabiendo las cantidades de euros que acabamos desembolsando en Magic, bueno, supongo que no todo el mundo, pero al menos en mi caso así ocurre, te planteas el camprarte un mazo o unos sobres o una caja de inicio. Bien, entonces tu mente realiza la siguiente afirmación: “Esto no va a valer nada dentro de dos meses.”

Vale, cierto es que parte de razón tiene dicho enunciado, no obstante hay que sacarle un pero, o varios. ¿Para qué te estás comprando ese juego? ¿Para ganar dinero con él? ¿Para recuperar tu inversión? Espero que no. El principal motivo inicial por el que se debería comprar un juego, como su propio nombre indica, es para jugar y divertirse con él. ¿Acaso no pagamos dinero por cualquier otra forma de ocio y entretenimiento? ¿Te regalan las entradas de cine o las bebidas en los bares? ¿O es que pasar una tarde, o varias, con tus amigos por 20€, por ejemplo, no es suficiente? Yo creo que sí debe serlo, principalmente, porque si lo que quieres es ganar dinero, pues te puedes comprar acciones o casas y especular con ellas. Pero si te compras un juego, no pienses en ganar dinero, será mejor para ti y para todos.

Otro prejuicio que suele darse a la hora de empezar a descubrir un juego es decir que es muy complicado aprender a jugarlo. Esto se debe a compararlo con los juegos a los que ya sabes jugar, conoces multitud de cartas y aspectos sofisticados de su desarrollo. Bueno, como nadie nace sabiendo, pues hay que aprender. Las reglas de un juego, por lo general, no son complejas, pero tampoco tienen que tener la simplicidad del parchís, porque sino a la tercera partida ya te has cansado de él y todas las partidas son una repetición de la primera (con todos mis respetos a los jugadores de parchís, el cual cumple su función de entretener el rato que dure su partida, pero no requiere de la estrategia de la cual hacen gala otros juegos). De manera que como todo el que empieza a probar un juego, te acabas inventado reglas, malinterpretando las cartas, o simplemente jugando según los canones de tu casa, lo que mayormente se conoce como la “Ley del Scatergories”, cosa que también tiene cierto encanto a su manera, por cierto.Pero al final, si continuas jugando, vas  asimilando las reglas o jugando con otras personas diferentes, terminas llegando a saber cómo se juega y disfrutas con ello, el fin para el que fue creado el juego.

 

Un parchís muy peculiar

Un parchís muy peculiar

Y retomando el tema de los nuevos juegos, en esta época del año aparecen dos nuevos JCC (juegos coleccionables de cartas), más concretamente Naruto y World of Warcraft. Ambos engrosan el variado panorama actual con Magic a la cabeza, junto con Yu-Gi-Oh!, Leyenda de los 5 anillos, Dragon Ball, VS System, El Señor de los anillos, etc. Vamos que hay juegos para todos los gustos, sabores y tactos; y el que no quiera jugar a las cartas, o que con Magic tiene suficiente, pues perfecto.

Pero no cerremos las oportunidades a otros juegos de cartas simplemente porque son nuevos o porque te han dicho que han oído que le han contado que no merece la pena, que es una burda copia o que el cartón con el que han fabricado las cartas es radiactivo. Simplemente que cada uno elija cómo pasar su tiempo libre, y si en una tarde de invierno de mal tiempo no sabes qué hacer y estás cansado de “siempre lo mismo”, pues da un atisbo de confianza a otros juegos, que seguro que más de uno te sorprende.

Alvaro.Angulo@RevistaSerra.com

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