Publicado en Uemcom News el 30 de octubre de 2009

Escena contemporánea cercana e hipnótica para la noche madrileña.

Llega a Madrid una nueva propuesta escénica, que incluye dos proyectos diferentes y complementarios. El primero, VibraIL-LUSIONS, se trata de una actuación que fusiona la música electrónica con la danza de una forma sorprendente y vibrante; y la segunda se trata de la videoperformance ‘Persona’, una pieza que juega con el espectador a cargo de la realizadora Ángeles Ciscar.

Texto: Álvaro M. Angulo // Fotos: Paloma Villanueva Cruz

Jueves 29 de octubre. Nueve de la noche. Espacio Off Limits! (c/Escuadra 11). Alrededor de cincuenta personas nos acomodamos en nuestros asientos. Contemplamos la decoración de la sala, minimalista, muy blanca en su conjunto mezclando un diseño moderno con atisbos de estar terminando de construirse. El resultado es un espacio diáfano con una gran profundidad y luminosidad, situando en el centro el espacio para la actuación, muy cerca de nosotros.

Victoria Macarte en plena actuación

Victoria Macarte en plena actuación

Comienza VibraIL-LUSIONS, comienza la música. Con una presentación sobria y minimalista –un ordenador, una mesa de mezclas, unos altavoces y vistiendo una sobria camisa gris en claro contraste con el amarillo limón de su corbata- Cristóbal Saavedra sintoniza sus ritmos electrónicos. Una melodía muy suave, con matices de percusión y un cierto aire contemplativo, con un ritmo que se va acelerando pero manteniendo su estructura.

De repente, abriendo la actuación, aparece Victoria Macarte. La bailarina surge desde detrás del músico con unos movimientos desestructurados y con una larga peluca rubia que le cubre la cara por completo. Fluyendo con la canción, que va acentuando su cadencia creciente, la frágil y pequeña artista comienza una danza forzada con grandes pausas, donde los trazos naturales se van entrecortando. Saavedra continúa con su labor llegando al centro de su composición, mientras que Macarte teje entrecortadamente su danza, despojándose de la peluca y dejando ver su larga melena morena, un nuevo elemento que otorga una plasticidad extraña y fascinante al baile.

El segundo acto abre con una sorpresa: regresa a escena Macarte disfrazada de tenista ataviada con una máscara de perro, dando lugar a una imagen cuanto menos desconcertante. La música se torna más electrónica, a golpes sincronizados con los movimientos de raqueta que va efectuando la bailarina. Al contrario de lo que pueda parecer, la máscara dota a la interpretación de unos matices de significado complicados, transmitiendo ella más con la mirada, desafiante ante el público, mezclada con la media sonrisa que muestra el plástico, en oposición a los movimientos sensuales y deportivos que va ejecutando. La canción va alcanzando su cénit, envolviendo al público con sus notas, que no puede quitar la mirada de Macarte hasta que ella desaparece.

El espectáculo se retoma con una nueva base electrónica, una composición más caótica que las anteriores en su orden, dotándola de cierto aire de improvisación. En este momento, retorciéndose por el suelo, aparece la bailarina vistiendo un impermeable, con su rostro oculto bajo su cabello. Macarte comienza a enroscarse en el suelo, desfigurando sus formas mientras su danza va ganando la velocidad que toma la música, pasando desde un primer momento de ligera tranquilidad hasta terminar en un final en el que la artista se desgasta de un lado a otro hasta acabar exhausta en el suelo. Saavedra da por terminada la sesión que se concluye con un cerrado aplauso.

VibraIL-LUSIONS resulta una obra extrañamente fascinante, logrando una clara mezcla entre el ritmo hipnótico de la música con una propuesta escénica poco habitual, pero que te deja la sensación de haber vivido de cerca, a menos de un metro de tu asiento, una experiencia envolvente que te lleva a su terreno poco a poco, dejando una impronta, tanto visual como acústica, sorprendentemente novedosa.

Tras una breve pausa, durante la cual pudimos disfrutar de la azotea, de unas cañas de cerveza y de una distendida charla con ambos artistas, tiene lugar la proyección de ‘Persona’, realizada por Ángeles Ciscar, ausente en el evento. A través de las imágenes vemos cómo en cuatro partes se va desafiando la conciencia del público, que se irá viendo reflejado, grabado y mostrado en directo a otro público mientras contempla la reacción de los espectadores en la pantalla.

Otro momento de VibraIL- LUSIONS

Otro momento de VibraIL- LUSIONS

En este juego de imágenes dentro de imágenes vamos viendo cómo Ciscar va provocando a las personas que han acudido a verla. Primero vistiendo y desvistiéndose, luego convenciendo a un invitado para que se involucre y dando lugar a una de las imágenes más logradas a través de un espejo. Destacan las sensaciones que es capaz de trasmitir esta videoperformance, desde momentos de humor, normalmente generados por la reacción del público que estamos contemplando, en el que nos vemos reflejado, hasta la rara incomodidad que provocan los silencios, en los que los espectadores pueden sentirse observados.

Más tarde somos expuestos a un collage visual en movimiento, diferentes objetos lanzados sobre la silueta de una mujer mientras la música va lanzando la narración, por momentos muy compleja en su composición. La obra termina con otra de las imágenes más sugerentes logradas por la realizadora, con una belleza insólita Ciscar danza con una esfera en la que se proyectan fragmentos del cuerpo humano, dando más sentido a la conclusión que nos brinda.

Helloworld! Session 01 resulta una propuesta arriesgada en sus intenciones y en el uso de las nuevas tecnologías, siendo más accesible que otras obras, ya que, al menos para este trío de autores, la reacción del público junto con el espacio escénico es un elemento más de la función. En definitiva, un agradable rato en la capital recomendable para todos los que tengan una mente abierta a los estímulos y que les guste dejarse llevar hasta el corazón de la creación escénica.

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