Publicado en Uemcom News el 4 de junio de 2010

Mujeres de El Cairo

Mujeres de El Cairo

Este martes pudimos acudir al pase de prensa de la película “Mujeres de El Cairo”. El film no se estrenará hasta dentro de dos meses, cuando haremos una crítica, pero voy a intentar hacer una breve reseña sobre lo que nos ofrecerá la obra de Yousry Nasrallah. Y, más concretamente, las impresiones que nos dejó.

Álvaro M. Angulo

Tras llegar un poco tarde a los céntricos cines Golem de Madrid, ya se sabe cómo es el tráfico de la Capital, y todavía más cuántos espacios tiene para aparcar, llegamos a sentarnos en una sala notablemente llena de periodistas invitados a este pase. Con el tiempo extraviado por el camino no llegamos a ver el arranque de la película, algo irreprochable, pero sí a un momento de esos dramáticos que casi te llega a enganchar más todavía si cabe. “Mujeres de El Cairo” cuenta la historia de una periodista, Hebba, que es quien lleva el peso de la trama, en la Capital de Egipto. Vamos a ver la relación que mantiene con su esposo, también periodista, Karim, y un mosaico de relatos que le cuentan a Hebba en su programa. Y hasta aquí es hasta dónde vamos a desvelar algo de la trama. Para saber más hay que esperar al estreno de la misma o a la crítica que pondremos en Uemcom.

Hay que hablar algo sobre la historia de cómo se rodó “Mujeres de El Cairo”. La idea surge de un guión de Waheed Hamed, que además de escribir guiones también hace lo propio con novelas, y además es actor y productor. Hamed es una de las figuras más relevantes del panorama cultural egipcio, y entre sus obras destacan “Omaret Yakobean (El edificio Yacoubina)”, “Edhak el soura tatlaa helwa (Sonríe para la foto)” e “Irhab wal kabab (Terrorismo y brochetas)”. Según nos comenta el director, Yousry Nasrallah (que en su filmografía encontramos obras como “Marcides (Mercedes)”, “Al-Madina (La ciudad)”, “Bab el Shams (La puerta del sol)” o “Gnenet el Asmak (El Acuario)”), hace cerca de un año Hamed le pidió que leyera un guión suyo. En él pudo comprobar cómo el reputado escritor rompía con las tradiciones y los tópicos que se representaban en las películas egipcias. Principalmente en el rol que se le da a la mujer en ellas.

Y es en este punto el meollo de la cuestión de “Mujeres de El Cairo”. La mujer en el actual Egipto y la representación que se da de ella en el cine. Como bien nos comentan hace casi una década que la mujer ha quedado retardada a un plano secundario, y mucho más si es una con carácter. De ahí la repetición de papeles más sumisos y velados, que vemos como de madre, esposa, hermana, novia, dejándolas en meros objetos de deseo. La apuesta que hace “Mujeres de El Cairo” es la de cambiar los papeles. En la película son los hombres el objeto de deseo, mostrando, como bien nos comentan, una paradoja de la realidad egipcia, donde un alto porcentaje de los hogares dependen de las mujeres y la sociedad a cambio les pide cada vez más que sean más sumisas.

La actriz Mona Zakki, Hebba en "Mujeres de El Cairo"

La actriz Mona Zakki, Hebba en "Mujeres de El Cairo"

Y parece que el tándem de guionista y realizador lo consiguen. Dejan en el espectador un poso de realidad que no sabes muy bien cómo interpretarlo. Has visto la historia de varias mujeres, a cada cual más devastadora, que ven cómo no tienen ninguna oportunidad de poder imponerse en una sociedad que no las mira a ellas porque no las ve y no les da importancia. Podemos ver cómo son explotadas, ya sea por la tradición, por su dinero, por su virginidad, por su trabajo, para que sean meras comparsas y esposas que tienen que renunciar a todo. Y esto es algo que choca. Muchas de ellas tienen estudios y una formación elevada, y, contemplamos cómo el peso de la mentalidad de la cultura se impone y se ven vejadas continuamente. Un punto de reflexión importante es el que se muestra en una escena de la película, no quería hablar, pero, en fin, en el que la protagonista se encuentra con una dependienta de unos grandes almacenes. Ambas podrían pasar por dos mujeres en cualquier ciudad europea. Pero ella le indica que tiene que ver más allá. Que ella en verdad es dos mujeres, la que vemos de cara a la galería en su trabajo, con un vestido y maquillada, y la otra que vemos yendo en el metro, con un velo tapada, dentro de un vagón exclusivo de mujeres que también van con pañuelo y que no hablan entre ellas.

Quería recomendar esta película que espero que llegue a las grandes salas, o por lo menos a las pequeñas, ya que no creo que sea del gusto de todos. Y de esta forma por lo menos los que sepan de qué va, o que les hayan hablado de ella, o que hayan leído estas líneas, podrán ir a disfrutar de este melodrama que denuncia una realidad velada, y nunca mejor dicho, que está de completa actualidad; y no en el lejano Egipto, como dice la expresión, sino en el Pozuelo de Alarcón, que está a menos de diez minutos en coche, en el que una niña siente que tiene la obligación de llevar velo.

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